Literatura del modernismo y simbolismo, características del simbolismo
Grupo LL32
Integrantes:
Alonso Rubio Partida Matricula 103151
Martha Patricia Sáenz Pérez Matricula 83258
Marlene Alejandra Sosa Soto Matricula 103153
Merced Cristina Conde Velázquez Matricula 102831
Características del movimiento simbolista
El simbolismo y el modernismo son, esencialmente,
reacciones contra el exceso de realismo que empezaba a permear en el arte a
finales del siglo XIX… los autores simbolistas acusaron al realismo y al
naturalismo de “agotamiento plástico”, es decir, que anulaban la fantasía y la
imaginación. Estos acusadores eran algunos herederos del romanticismo que, sin
buscar seguir sus premisas, recuperaron algunas de ellas para crear nuevas
formas poéticas y artísticas.
En la obra simbolista se encuentran imágenes que se oponen
a la realidad visible, y que devienen de los sueños, es decir, que hay una
realidad escondida. Aquí está por ejemplo, la obra de Moreau, La aparición:
Se habla de una búsqueda de la verdad universal.
Es una corriente que se origina en Francia y que es capaz
de llegar hasta América, pero se suscribe al estilo individual de cada autor,
desde el cual se hace una propuesta que pretende llegar a ser de carácter
universal.
Busca que el conocimiento de sus premisas y elementos
estéticos se haga desde lo intelectivo.
Intentan evocar expresiones más que manifestar ideas o
pensamientos concretos, pretendiendo despertar la intuición en el receptor.
Los contenidos estéticos tienen también un alto contenido
simbólico, espiritual y/o religioso, los cuales guardan afinidad con el mundo
sensible. Aquí está La flor mística, de Gustave Moreau, en donde la flor de la
religión y la fe se nutre de la sangre de los mártires.
Se rechazan los valores del materialismo, como parte de la
reacción contra el realismo
Buscan innovar dejando de lado la perfección y normas
establecidas
Se busca generar efectos de misterio y misticismo
Se valora la importancia del lenguaje en las creaciones
poéticas, porque se le considera como la forma de conocer el mundo. Y no solo
el lenguaje verbal sino también el de las imágenes.
Tiene como objetivo la búsqueda interior al mismo tiempo
que la búsqueda de la verdad universal.
Ruptura con las
formas propias del realismo y el naturalismo
Renovación de la
forma poética y libertad de creación frente a las rígidas normas establecidas
Lenguaje musical:
toda poesía evoca música, la musicalidad priva sobre la literalidad del
lenguaje.
Subjetivismo e
individualismo
Evocación de
impresiones, sugerencia y alusión frente a las interpretaciones precisas de la
realidad
Misterio y misticismo
Uso del lenguaje
poético como elemento cognitivo
Utilización de
figuras retóricas, como la metáfora o la sinestesia, para despertar sensaciones
El Conde de Lautréamont
El verdadero nombre del conde de
Lautréamont es el de Isidore Luciano Ducasse quien nació en Montevideo
el 4 de abril de 1846 durante el sitio de esta ciudad y murió durante el sitio
de París el 24 de noviembre de 1870 su vida estuvo llena de misterios, hijo de
Francisco Ducasse, funcionario del Consulado General de Francia en Montevideo,
que había nacido cerca de la población francesa de Tarbes (Altos Pirineos)
enloqueció preso de profunda depresiones estuvo internado en el Hospicio de las
Mercedes, nunca habló de su hijo Isidore con nadie del círculo donde se
desenvolvía, se suicida en 1890 y de Célestine-Jacquette Davezac, también
francesa la cual también se suicidó. La madre de Isidore murió cuando el poeta
no tenía todavía dos años. Isidore creció en Montevideo y a la edad de catorce
años es enviado a Francia (1860).
Su actividad escolar se presenta en el Liceo Imperial de
Tarbes, en el cual estudió durante tres años; luego, realizó sus estudios en el
liceo de Pau. En 1865 se trasladó a París para ingresar en la escuela
politécnica. Isidore Ducasse se auto proclama con el seudónimo de conde de
Lautréamont por razones que solo él conocía. Escribió Los cantos de Maldoror y
Poesías. Lautréamont junto a Mallarmé y Rimbaud es considerado como uno de los
fundadores de la poesía moderna occidental, poesía que sobrepasó los límites
del uso de la palabra permitiéndole la exacerbada libertad de expresión.
Falleció en Faubourg Montmartre el 24 de noviembre de 1870 a las 8 de la
mañana, por causas aún no bien determinadas solo se sabe que tenía mal estado
de salud y que muere por una fiebre maligna solo en su cuarto coincidentemente
es declarado muerto por el dueño del hotel y un camarero del hotel, lo mismo
que ocurrió cuando murió su padre, la familia del conde no conservaron fotos de
él, ni nada que lo relacionara, de tal manera que conocer la historia del conde
ha sido difícil de obtener, la única fotografía que había de él desapareció y
la imagen gráfica que se tiene de él fue reconstruida por un grabador.
Su vida fue corta, ya que muere a los 24 años de edad. Él mismo pagó por la edición de su obra, sin
embargo, el editor Albert Lacroix no la publicó por temor a la crítica y
represalias de su tiempo. El conde no fue reconocido en vida sino posterior a
su muerte. Algunos escritores consideraban que el conde de Lautréamont era un
alienado, la leyenda lautremoniana comenzó a tomar vuelo y adquirió a través de
su desarrollo el carácter satánico, diabólico, presentándolo como un poseso o
alienado. El caso Lautréamont aparece para muchos como siniestro, como
inquietante por motivos relacionados tanto al contenido de la obra como a
algunos aspectos que han rodeado su vida y la investigación sobre ella.
Los cantos de Maldoror (1869) es un libro de prosa poética
conformado por seis apartados llamados cantos. Las temáticas de la obra es el
odio hacia la raza humana y el desprecio por el creador y lo divino.
Dentro de Los cantos
aparece un personaje bellísimo, y a la vez monstruoso, capaz de perpetrar los
crímenes más atroces que la mente humana pueda imaginar el odio de Maldoror se
fundamenta en un Dios que no puede comprender, un creador incapaz de proveer
felicidad a sus creaciones.
Los cantos de Maldoror:
Canto I
Sapo Seráfico
Maldoror se
encuentra a un sapo nimbado con pústulas viscosas y blancas alas, del cual
huyen las cucarachas, los caracoles y las babosas, pero Maldoror lo ama por su
belleza “triste como el universo, bello como el suicidio” (Lautréamont, 1988:
120). Pero cuando Maldoror
descubre la naturaleza divina; es entonces cuando arremete contra de él.
En este fragmento, desafía a la muerte, actitud
transgresora y libertad. Encontramos el símbolo del Sapo con lo que metarfosea
al Serafín en un arquetipo del mal
(Moure, 2011:74)
Recupera mitos y leyendas y figuras de la cultura
universal. Huye de la realidad hacia el interno de los sueños.
Canto II
Piojos
El
quinto ángel tocó la trompeta. Y vi que una estrella había caído del cielo a la
tierra, y le fue dada la llave del pozo del abismo, Y abrió el pozo del abismo
y subió humo del pozo como el humo de un gran horno; y fue oscureciendo el sol
y también el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la
tierra, y les fue dado poder como tienen poder los escorpiones sobre la tierra.
En este fragmento se encuentra la fantasía, donde dice que
el quinto ángel tocó la trompeta y ve caer una estrella a la tierra, la
metáfora de las langostas que son los escorpiones símbolo del poder y de la
maldad.
Hermafrodita.
¡Adiós,
hermafrodita!
Allí, en un bosquecillo rodeado de flores,
duerme el hermafrodita, sumido en un profundo sopor, sobre la hierba empapada
en llanto. La luna ha desprendido su disco de la masa de nubes y acaricia, con
sus pálidos rayos, ese dulce semblante de adolescente. Sus rasgos expresan la
más viril energía. Junto a la gracia de una Virgen celestial
En este párrafo, encontramos la mención del hermafrodita
que duerme, exiliado por su condición de poseer los dos sexos. Rechazado por su
anatomía sueña con un mundo de seres semejantes a él, sueña que abraza a un
amor que desaparece al despertar, en su cuerpo habitan un hombre y una mujer,
es un ser inacabado, un engendro. Llora una lágrima de reproche contra la
providencia. Hay la actitud transgresora, una rebeldía ante la condición de su
cuerpo; un mundo onírico del que sería su mundo ideal, del amor material que se
desintegra. Lautréamont toca el tema de la sexualidad.
He hecho un pacto con la prostitución para sembrar el
desorden en las familias. Recuerdo la noche que procedía a tan peligrosa
alianza. Vi ante mí un sepulcro. Escuché que una luciérnaga, grande como una
casa, me decía: <<Voy a iluminarte. Lee la inscripción. Esta orden
suprema no proviene de mi >> Una vasta luz de color sanguíneo, a cuya
vista castañetearon mis mandíbulas y mis brazos cayeron inertes, se extendió
por los aires hasta el horizonte. Y me apoyé contra un muro en ruinas, pues iba
a caer, y leí: «Aquí yace un adolescente que murió tísico: ya sabéis por qué.
No roguéis por él.» Muchos hombres no hubieran tenido, tal vez, tanto valor
como yo. Mientras, una hermosa mujer desnuda se tendió a mis pies. Y, a ella,
con triste semblante: «Puedes levantarte.» Le tendí la mano con la que el
fratricida degüella a su hermana. La luciérnaga, a mí: <<Toma una piedra
y mátala>>.
En este fragmento, de prosa poética observamos que el tema
de la muerte que se menciona, es una exaltación a la muerte, el sepulcro, la
enfermedad del tísico, en este fragmento se tocan los temas de la prostitución,
muy recurrente en los cantos de Maldoror, menciona la belleza de la mujer, a la
cual metamorfosea ya que ésta representa a la prostitución y a la vez el
fratricidio de la mujer que es víctima de la violencia. Sigue con su
iconografía animalista en este caso la Luciérnaga.
Canto IV
Es un hombre o una piedra o un árbol el que se dispone a
iniciar el cuarto canto. Cuando el pie resbala al pisar una rana, se
experimenta una sensación de asco; pero cuando apenas se roza el cuerpo humano
con la mano, la piel de los dedos se resquebraja, como las escamas de un bloque
de mica roto a martillazos; y, al igual que el corazón de un tiburón, que lleva
una hora muerto, palpita todavía, en cubierta, con tenaz vitalidad, nuestras
entrañas se agitan de cabo a rabo, mucho tiempo después del contacto. ¡tanto
horror inspira el hombre a su propio semejante! TaI vez me engañe cuando lo
digo; pero tal vez, también, diga la verdad. Conozco, concibo una enfermedad
más terrible que los ojos hinchados por las largas meditaciones sobre el
extraño carácter del hombre: ¡pero estoy buscándola todavía... y no he podido
encontrarla! No me crea menos inteligente que otro y, sin embargo, ¿quién se
atrevería a afirmar que he tenido éxito en mis investigaciones? qué mentira
brotaría de su boca!
Es una poesía de la rebelión contra la sociedad de su
tiempo, contra los conformismos, la cultura, la civilización, la moral. Acusa
la condición humana, Maldoror pone en evidencia un mundo cruel, donde la
justicia no existe
Canto VI.
Las
tiendas de la calle Vivienne exponen sus riquezas ante los maravillados ojos.
Iluminados por numerosos mecheros de gas, los cofres de caoba y los relojes de
oro lanzan, a través de los escaparates, haces de deslumbradora luz. El reloj
de la BoIsa ha dado las ocho: ¡No es tarde! Apenas se ha escuchado la última
campanada cuando la calle, cuyo nombre ha sido ya citado, comienza a temblar y
sacude sus fundamentos desde la Plaza Royale hasta el bulevar Montmatre. Los
paseantes apresuran el paso y se retiran pensativos a sus casas. Una mujer se
desmaya y cae sobre el asfalto. Nadie la levanta: todos tienen prisa por
alejarse de ese lugar. Los porticones se cierran con ímpetu y los habitantes se
arrebujan en sus mantas. Diríase que la peste asiática ha revelado su
presencia. Así, mientras la mayor parte de la ciudad se dispone a nadar en los
goces de las fiestas nocturnas, la calle Vivienne se halla de pronto helada par
una especie de petrificación. Ha visto extinguirse su vida como un corazón que
deja de amar. Pero la noticia del fenómeno se extiende, pronto, entre las demás
capas de la población y un hosco silencio se cierne sobre la augusta capital.
¿Adónde han ido los mecheros de gas? ¿Qué se ha hecho de las mercenarias del
amor? ¡Nada... soledad y tiniebla! Una lechuza, volando en dirección rectilínea
con una pata rota, pasa por encima de la Madeleine y emprende el vuelo hacia la
barrera del Trono, gritando: «Se prepara una desgracia.» Pues bien, en este
lugar que mi pluma (ese verdadero amigo que me sirve de compadre) acaba de
hacer misterioso, si miráis hacia donde la calle Colbert confluye con la calle
Vivienne, veréis, en la esquina formada por el cruce de ambas vías, a un
personaje que muestra su silueta y dirige su ligera marcha hacia los bulevares.
Pero acercándose más, cuidando de no atraer sobre uno mismo la atención del
viandante, se advierte, con agradable asombro, que es joven. De lejos, en
efecto, hubiérase dicho que era un hombre maduro. La suma de los días no cuenta
ya cuando se trata de apreciar la capacidad intelectual de un rostro serio.
Ducasse comienza a utilizar aquí los ardides de la novela
popular de la época. Con su personaje Maldoror realiza un sin fin de vivencias
en la ciudad moderna, estas influencias aparecen en su obra desfiguradas, se
muestra una inquebrantable oposición, una lucha perpetua, contra una fuerza muy
poderosa que trata de abolir al hombre como ser vital. En su canto usa el símbolo de la lechuza
quien anuncia algo malo va a ocurrir, su iconografía de animales nos envuelve
en una dinámica de contaminación iconográfica, como germen de una Biblia
subvertida y blasfema.
Rinoceronte.
En
este último canto. Dios se metamorfosea en rinoceronte. Maldoror transformado
en humano se enfrenta a él y lo mata a golpe de pistola en una calle parisina.
Es la consumación de la obra lautréamontiana, el asalto final donde Maldoror
vence al creador su muerte es rápida, sin opción a defenderse, una bala es
suficiente para aniquilarlo: “la bala atravesó su piel como un zarcillo; se
podría haber escrito, con una apariencia de lógica, que la muerte debía
aparecer inevitablemente. Pero sabíamos que, en ese paquidermo había entrado la
sustancia del señor”
En este fragmento, podemos ver que Lautréamont alude una
vez más a la Biblia para parodiar el oficio eucarístico y en particular la
transubstanciación explicada como prevalencia de la apariencia y mutabilidad de
la substancia.
Charles Baudelaire
Características
de Charles Baudelaire
Baudelaire pretende profundizar en la estética romántica
imprimiendo en ella una nueva dirección, en dimensiones como:
La sed de ideal, la nostalgia de la vida anterior o del
paraíso perdido, y el sentimiento de la constante insatisfacción.
Una cierta necesidad de exotismo y de voluptuosa inocencia
en la ruptura con la monotonía insoportable del aquí y ahora.
El tema romántico de la rebeldía, que Baudelaire va a
orientar hacia el dandismo refinado y distante o hacia el satanismo blasfemo,
como provocación irónica y sutil.
La atmosfera poética o fantasmagórica que envuelve a los
seres y las cosas más humildes e, incluso, horribles de la vida cotidiana.
Fragmento
representativo del simbolismo en sus obras.
Correspondances
La Nature est un
temple oú de vivants piliersLaissent parfois sortir de confuses paroles;L´homme
y passe à travers des fôrets de symbolesQui l´observent avec regards
familiers.Comme de longs échos qui de loin se confondentDans une ténébreuse et
profonde unité,Vaste comme la nuit et comme la clarté,Les parfums, les couleurs
et les sons se répondent.Il est des parfums fraits comme des chairs
d´enfants,Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,– Et d´autres,
corrompus, riches et triomphants,Ayant l´espansion des choses infinies,Comme
l´ambre, le musc, le benjoin et l´encens,Qui chantent les transports de
l´esprit et des sens.
Traducción al
español
Correspondencias
La naturaleza es un templo donde pilares
vivientes a veces dejan escapar palabras confusas, el hombre pasa por bosques
de símbolos que lo observan con miradas familiares, como largos ecos que se
funden desde lejos en una unidad oscura y profunda, Vasto como la noche y como
la luz, Los perfumes, los colores y los sonidos se responden. Hay perfumes
frescos como la carne de los niños, Dulces como los oboes, verdes como los
prados, - Y otros, corruptos, rico y triunfante, que tiene la expansión de
cosas infinitas, como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso, que
cantan los transportes del espíritu y los sentidos.
Aquí podemos observar un ejemplo muy claro de lo que
Baudelaire refleja por medio de la técnica del simbolismo, cuando precisamente
expresa su sentir dándole un sentido simbólico a los objetos, a los sentidos y
a los sentimientos a través de su obra.
La muse malade
Ma pauvre Muse, hélas! qu'astu donc ce matin?Tes yeux
creux sont peuplés de visions nocturnes,et je vois tour à tour réfléchis sur
ton teinla flolie et l'horreur, froides et taciturnes.Le succube verdâtre et le
rose lutint'ontils versé la peur et l'amour de leurs urnes?Le cauchemar, d'un
poing despotique et mutint'atil noyée au fond d'u fabuleu Minturnes?Je voudrais
qu'exhalant l'odeur de la santéton sein de pensers forts fût toujours
fréquenté,et que ton sang chrétien coulât à flot rythmiques,comme les sons
nombreux des syllabes antiques,oú règnent tour à tour le père des
chansons,Phoebus, et le grand Pan, le seigneur des moissons.
Traducción al español
La musa enferma
¡Ay, pobre mía! ¿Qué has hecho esta mañana? Tus ojos hundidos están poblados de visiones nocturnas, y veo a su vez reflejados en tu color el flolie y el horror, frío y taciturno. El súcubo verdoso y la rosa han derramado miedo y ¿El amor de sus urnas? ¿La pesadilla, de un puño despótico y amotinado ahogado en el fondo de un fabuloso Minturnes? Me gustaría que exhalando el olor de santeton en el seno de fuertes pensamientos fueran siempre frecuentados, y que tu sangre Christian fluía rítmicamente, como los muchos sonidos de las sílabas antiguas, donde reinan a su vez el padre de las canciones, Febo, y el gran Pan, el señor de las cosechas. (Quintana Tejera, 2000, pág. 2)
En este fragmento de la obra, observamos cómo es que
Baudelaire describe el dolor que vive su musa, visto desde el punto de vista
espiritual, compara el malestar que ella vive con los recuerdos que tiene de
ella cuando se encuentra con salud. Logra transportarnos a un mundo en el que
se encuentra, aun sin estarlo.
L'ennemi
Ma jeunesse ne fut qu'un ténébreux orage,traversé çà et
là par de brillants soleils;le tonnerre et la pluie ont fait un tel
ravage,qu'il reste en mon jardin bien peu de fruits vermeils.Voilà que j'ai
touché l'automne des idées,et qu'il faut employer la pelle et les râteauxpour
rassembler à neuf les terres inondées,où l'eau creuse des trous grands comme
des tombeaux.Et qui sait si les fleurs nouvelles que je rêvetrouveront dans ce
sol lavé comme une grèvele mystique aliment qui ferait leur vigueur?O douleur!
ô douleur! Le Temps mange la vie,et l'obscur Ennemi qui nous ronge le coeurdu
sang que nous perdons croît et se fortifie!
Traducción al
español
El enemigo
Mi juventud fue sólo tenebrosa tormenta,/ atravesada a
veces por soles centelleantes;/ las lluvias y los rayos hicieron tal estrago,/
que pocos son los frutos bermejos del jardín./ Pues bien, ya he tocado el otoño
de la idea,/ y es hora de emplear las palas y rastrillos/ y agrupar como nuevas
las tierras inundadas,/ donde las aguas cavan sus pozos como tumbas./ ¿Quién
sabe si las flores nuevas con las que sueño/ hallarán en el suelo lavado como
playa/ el místico alimento con que harán su vigor?/ ¡Oh dolor! ¡Oh dolor! Come
la vida el Tiempo,/ y el oscuro enemigo que el corazón nos roe/ con sangre que
perdemos crece y se fortifica!
(IEU Moure Pazos, 2011) (Quintana Tejera, 2000, pág. 9)
La manera en que el autor nos expresa su vida a través de
símbolos, comparando cada etapa y vivencia con algún elemento natural, que por
cierto, no lo hace ver que haya sido algo fácil de vivir, sino al contrario, lo
describe como algo muy atroz, triste y desolador. El titulo por si solo nos
permite darnos la idea de cómo es que Baudelaire percibe el tiempo que le ha
tocado vivir.
Je te donne ces versJe te donne ces vers
afin que, si mon
nomaborde heureusement aux époques lointaines 11et fait rêver un soir les
cervelles humaines,vaisseau favorisé par un grand aquilon,ta mémoire, pareille
aux fables incertainesfatigue le lecteur ainsi qu'un tympanon,et par un
fraternel et mystique chaînonreste comme pendue à mes rimes hautaines;étre
maudit à qui de l'abîme profondjusqu'au plus haut du ciel rien, hors moi, ne
répond;O toi qui, comme une ombre à la trace éphémère,foules d'un pied léger et
d'un regard sereinles stupides mortels qui t'ont jugée amère,statue aux yeux de
jais, grand ange au front d'airain!
Traducción al
español
Te doy estos versos
Yo te doy estos versos para que, si mi nombre/ aborda
felizmente las épocas lejanas,/ y ensueña, alguna noche, los cerebros humanos,/
bajel favorecido por un gran aquilón,/ semejante a las fábulas inciertas, tu
memoria/ como incansable tímpano fatigue a los lectores,/ y por un fraternal y
místico eslabón/ se quede suspendida en mi rima altanera;/ creatura maldita,
del abismo profundo/ hasta el más alto cielo, sólo yo te respondo;/ oh tú, que,
como sombra de huellas huidizas/ golpeas con y sereno mirar/ a estúpidos
mortales que amarga te juzgaron,/ estatua de ojos jade, enorme ángel de bronce!
Precisamente en esta dirección es donde encontramos la
esencia misma del desarrollo lírico: el poeta entrega sus versos con una
finalidad que es quizás el objeto que persigue todo aquel que piensa, de una
manera u otra, en la inmortalidad. Puede llegar su nombre, “mon nom”, al
territorio lejano y misterioso en donde se verá libre del poder devastador del
tiempo. El sujeto lírico expresa, en tono triunfal y glorioso, cuánto desea que
su nombre “aborde felizmente las épocas lejanas”; concomitantemente, espera,
por el poder de la palabra y la magia del símbolo, que la poesía alcance esa
zona apenas conocida, pero infinitamente soñada.
“Destrucción”
“El demonio se agita a mi lado sin cesar;
flota a mi alrededor cual aire impalpable;
Lo respiro, lo siento cómo quema mi pulmón
Y lo llena de un deseo eterno y culpable.
A veces toma, conocedor de mi amor al arte,
La forma de la más seductora mujer,
Y bajo especiales pretextos hipócritas
Acostumbra mi gusto a nefandos placeres.
Así me conduce, lejos de la mirada de Dios,
Jadeante y destrozado de fatiga, al centro
De las llanuras del hastío, profundas y desiertas,
Y lanza a mis ojos, llenos de confusión,
Sucias vestiduras, heridas abiertas,
¡y el aderezo sangriento de la destrucción!
“Tristezas de la luna”
“Esta noche la luna sueña con más pereza,
Cual si fuera una bella hundida entre cojines
Que acaricia con mano discreta y ligerísima,
Antes de adormecerse, el contorno del seno.
Sobre el dorso de seda de deslizantes nubes,
Moribunda, se entrega a prolongados éxtasis,
Y pasea su mirada sobre visiones blancas,
Que ascienden al azul igual que floraciones.
Cuando sobre este globo, con languidez ociosa,
Ella deja rodar una furtiva lágrima,
Un piadoso poeta, enemigo del sueño,
De su mano en el hueco, coge la fría gota
Como un fragmento de ópalo de irisados reflejos.
Y la guarda en su pecho, lejos del sol voraz”.
En esta obra podemos observar la mayoría de las
características del simbolismo literario,
Ruptura con las formas propias del realismo y el
naturalismo, renovación de la forma poética y libertad de creación frente a las
rígidas normas establecidas, lenguaje musical: toda poesía evoca música, la
musicalidad priva sobre la literalidad del lenguaje, subjetivismo e
individualismo, evocación de impresiones,
sugerencia y alusión frente a las interpretaciones precisas de la realidad, misterio
y misticismo, uso del lenguaje poético como elemento cognitivo
Utilización de
figuras retóricas, como la metáfora o la sinestesia, para despertar sensaciones
Edgar Allan Poe
Edgar Allan Poe nació en Boston el 19 de enero de 1809, y
murió el 6 de octubre de 1849 en la ciudad de Baltimore, es considerado el gran
incomprendido en su época, sin que por ello hubiera pasado inadvertido o
desconocido, este escritor norteamericano vivió en una atmósfera de
contradicciones, su genio lo elevaba, pero su manera de vivir y su propia
búsqueda de la belleza, suprema aspiración de su espíritu, lo hundían en la
desesperanza de situaciones sin solución. Si alguna vez existió un ser
atormentado, este fue Edgar Allan Poe.
Desde su infancia sufrió ya que sus padres fallecieron,
pero le dejaron una gran herencia, inestable y voluntarioso, adopto el apellido
Allan de su tío y protector, un comerciante acomodado de Virginia. Edgar Allan
Poe comenzó a escribir desde muy joven y continuó haciéndolo hasta su muerte,
cultivó la novela, el cuento, el periodismo, la crítica y la filosofía.
Individuo de conducta inestable, de grandes ideales de
belleza, de indagación, de métodos y jeroglíficos; la cultura adquirida durante
los años que estudió en Inglaterra y en su patria, las dificultades que
encontró para someterse a la disciplina escolar, hallaron en su creatividad el
cauce de la personalísima creación le sugería: la infelicidad como hallazgo y
punto de arribo, la lamentación por los bienes terrenales perdidos, la
incapacidad para objetivar el amor, que además de la muerte, fue otra de sus
grandes obsesiones.
En sus obras encontramos que era un depurador de la novela
gótica y creador de género policiaco, aun los sórdidos personales de sus
novelas, tanto las fantásticas como las más apegadas a pretendidas experiencias
vividas, mantienen ese espíritu caprichoso y rebelde, organizador e intuitivo,
el sistema que puede conducir a la verdad, real o aparentes, los símbolos son,
en muchas de sus obras, el punto de partida.
En su angustiosa existencia estuvo lleno de trabajo, penas
y sufrimiento puesto que su matrimonio con una joven de 13 años, pariente suya,
terminó prematuramente por la muerte de ella y nunca se recuperó de este golpe;
en sus creaciones es un espectador impersonal cambiante vida del espíritu,
todas las pasiones, todas las posibilidades, todos los procesos que sirven a un
propósito; su estética ideal es la imprecisión del significado.
El gato negro
“Este último animal, completamente negro, era
tan robusto como hermoso, y de una sagacidad maravillosa. Respecto a su
inteligencia, mi mujer, que en el fondo era bastante supersticiosa, hacía
frecuentes alusiones a la antigua creencia popular, que veía brujas disfrazadas
en todos los gatos negros”. (Poe, 2019).
El gato negro, de Edgar Allan Poe, nos menciona algo
curioso puesto que siempre a los gatos negros se les adjunta el ser de mala
suerte o estar relacionados con la brujería por su color, entonces en este
cuento precisamente la llegada de estos gatos negros lo único que logran es
irritar al protagonista que comienza a tener un estado emocional negativo que
lo vuelven violento y grosero, al grado de quitarle un ojo a su primer gato
negro para después ahorcarlo.
La acción anterior le proporciona una tranquilidad que
termina después del incendio en su casa que le arranca todas sus pertenencias,
algo muy extraño es que se encuentre entre las cenizas una pared en la que
estaba esculpida la figura de un gato ahorcado recordándole lo que había hecho,
posteriormente se encontró con otro gato negro que llevó a su casa porque
considero que tenía una especie de arrepentimiento porque este gato igualmente
había perdido un ojo.
Igualmente, el protagonista tiene un arranque de ira porque
el gato no se le despegaba que lo intenta matar, pero su esposa la detiene, lo
cual resulta contraproducente contra ella porque el protagonista la mata, desde
ese momento deja de ver al gato, cubre su crimen emparedándola en el sótano.
La policía acude al domicilio del protagonista que se
muestra muy alegre y reprimido por no poder decir que el crimen que cometió fue
cubierto con tanto éxito, llegan a donde tiene emparedada a la esposa, con esa
irritación de no poder delatarse golpea la pared y suena un grito tan
horroroso, se cae la pared revelando el cuerpo de sus esposa y el gato negro
que había sido emparedado sin el conocimiento del protagonista porque en su
momento de ira no pensaba en lo que hacía con claridad o lo pasaba por alto,
pero toda su locura fue debido a los gatos negros o al gato negro que pudo
haber tenido siete vidas.
El corazón delator
“-
¡Miserables! –exclamé-. ¡No disimulen por
más tiempo! ¡Lo confieso todo! ¡Arranquen esas tablas! ¡Aquí, aquí!, ¡Es el
latido de su impecable corazón!” (Poe, 2019).
El corazón delator, de Edgar
Allan Poe, nos menciona esa culpabilidad que se hace perceptible en el
protagonista al escuchar los latidos del corazón de la persona que ha matado,
los policías no lo escuchan porque en realidad no se escucha nada, solo el
asesino que es nuestro protagonista lo escucha porque, aunque pudo cubrir
con éxito su delito, internamente se estaba carcomiendo de culpa por lo que
había realizado simplemente porque le molestaba le ojo con catarata de su
vecino.
Es un odio irracional que no deja vivir al protagonista que
comete un asesinato premeditado el cual tenía planeado y que le causo una
satisfacción instantánea que después procedió a no dejarlo en paz la culpa
porque fue un asesino a sangre fría que no aguantó la culpa, el sentirse
sospechoso ante los ojos de los policías que nada sospechaban de él, eso lo
hizo revelar la verdad de lo ocurrido.
El cuervo
“Y el crujir triste, vago, escalofriante
De la seda de las
cortinas rojas
Llenábame de
fantásticos terrores
Jamás antes sentidos.
Y ahora aquí, en pie,
Acallando el latido
de mi corazón,
Vuelvo a repetir…”
(Poe, 2019)
El cuervo, de Edgar Allan Poe, nos menciona la soledad en
la que se encuentra el protagonista durante la noche donde lo único que hacemos
es pensar, cuando uno está en medio de la soledad reflexiona sobre las cosas
que pudo haber hecho y regularmente la tristeza nos inunda, otras veces cuando
no se está acostumbrado a la soledad y se escuchan ruidos extraños claramente
el miedo es el que invade la habitación.
Especialmente el protagonista siente tristeza ante la
pérdida de su esposa, pero casualmente hace mención acerca de que los ojos del
cuervo parecen los de un demonio que está soñando, considero que para Edgar
Allan Poe los ojos son las ventanas del alma y por eso en sus cuentos tenía
mucha fijación en ellos.
RIMBAUD
Características de
los simbolistas.Giraldo (2008) habla de “Sedimentación de la época” (p.
178). Se entiende que sedimentar es que aquellas partículas que estaban
suspendidas en un líquido bajan hasta el fondo, se asientan en la base.
Ejemplo de la obra del autor
Otoño ya! Pero, por qué
echar de menos un sol eterno si nos hemos comprometido al descubrimiento de la
claridad divina (Rimbaud)
Análisis
Las iluminaciones y los conocimientos de los contemporáneos
de Rimbaud no eran tan buenos, no se sedimentaron, no se convirtieron en base
porque se sigue añorando el sol eterno, esa luz divina que no depende de las
reflexiones relativistas.
Características de
los simbolistas. Ruptura violenta con la moral, irreverencia con el
progreso y repelencia con la decimonónica burguesía (178)
Ejemplo de la obra del autor
Hay que ser absolutamente
moderno.
Nada de cánticos: aferrarse
a los avances logrados
Análisis 2.
Rimbaud no quiere a los burgueses, pero propone
absolutamente el modernismo; por lo tanto, su postura es elitista en favor de
los eternamente ricos que, sin preocupaciones, se pueden dedicar a las
lucubraciones mentaloides.
Características de
los simbolistas. “Su poesía es también un pensamiento crítico que eleva
el mal a la categoría de dimensión estética” (178)
Características de los
simbolistas.
“La poesía (…) es un acto confesional, así quiera parecer un acto profano”
(178)
Ejemplo de la obra del autor
El combate espiritual es
tan brutal como la batalla entre los hombres; pero la visión de la justicia es
placer exclusivo de Dios.
Análisis
La poesía titulada “Adios” trata de un hombre en el otoño
que significa el ocaso de la vida, y hace una confesión de lo que ha sido y de
lo que es y de lo que espera ser; y como no sabe que es lo que puede ser le
queda la esperanza y para el que está a punto de morir la única esperanza
verdadera es Dios.
Características de
los simbolistas. “Cuando las poéticas malditas incluyen la miseria como
componente estético del arte, necesariamente rompen con las tres formas de la
lógica de la censura: inexistente, ilícito e informulable” (181)
Características de
los simbolistas. “La obra poética de los (poetas) malditos como un acto
o ejercicio de la vieja técnica de la confesión” (182)
Características de
los simbolistas. Según Giraldo (2008) mientras la burguesía del siglo
XVIII tenían armonizados los preceptos morales con la producción literaria (p.
184), o sea que con sus escritos decían que la sociedad era ordenada, bella y
perfecta, hasta que llega Rimbaud considerando al hombre como una naturaleza
Ejemplo de la obra del autor
El poeta se vuelve vidente
por un logro inmenso y razonado desequilibrio de todos los sentidos. Todas las
formas de amor, de sufrimiento, de locura; él mismo busca, agota en sí todos
los venenos (…) (Carta a P. Demeny)
Análisis
La poesía titulada “Adios” trata de un hombre en el otoño
que significa el ocaso de la vida, y hace una confesión de lo que ha sido y de
lo que es y de lo que espera ser; y como no sabe que es lo que puede ser le
queda la esperanza y para el que está a punto de morir la única esperanza
verdadera es Dios.
Características de
los simbolistas. Dice Giraldo (2008): “si tratamos de allegarnos un poco
al planteamiento medular de la poesía de Rimbaud, encontramos la fórmula que le
convirtió en un vidente, que no es más que el desarreglo de todos los sentidos
para llegar a lo inasible” (p. 185).
Características de
los simbolistas. Dice Giraldo (2008): “quien escribe confiesa sus
preocupaciones y consideraciones, ya sean morales, emotivas, existenciales, en
fin, toda la conjunción de elementos ocurrentes que confluyen en una época
dada” (p. 187)
Análisis
En Rimbaud el poeta no
habla de moral, no es empleado de la
ley, más bien emplea su talento en
hablar de los tormentos deleitosos que
las pasiones le producen al alma de un individuo. Así pues, la poesía no tiene que ser
perfectamente ordenada como decir catorce sílabas en un renglón y catorce
sílabas en el otro puesto que el hombre que tuvo catorce alegrías en la
primavera puede tener 28 amarguras en el verano
Referencias
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UNIVERSAL. Obtenido de https://www.eluniversal.com.mx/cultura/los-cinco-poemas-mas-representativos-de-charles-baudelaire
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estéticas en Baudelaire. A Parte Rei Revista de Filosofía.
Giraldo, D. (2008). Los poetas malditos. Katharsis,
Julio – diciembre
Gonzalez, V. (2016). ¡Oh pulpo de mirada
de seda! sexualidad y erotismo en los cantos de Maldoror de Lautrémont. Anales
de la Universidad Central del Ecuador. Ecuador: Universidad Central de
Ecuador.
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los poetas malditos. En J. Del Prado. Cuba: Sed de Venganza.
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obra del conde de Lautreamont. En P.-R. Enrique. Buenos Aires: S/D.
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características del simbolismo. Puebla.
IEU Moure Pazos, I. (2011). Les Chants de
Maldoror y la Biblia a través de la iconografía bestiaria. Castilla.
Isidoro Ducasse, C. d. (2008). Los cantos
de Maldoror. Madrid: Manuel Serrat Crespo.
Ortiz, M. (2018). Cultura general.
Obtenido de https://www.culturagenial.com/es/simbolismo/
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Quintana Tejera, L. (2000). El soneto de
Baudelaire. Madrid: Universidad Complutense .
Rimbaud. A. (1873) Adiós en una temporada en el
infierno. Disponible en: http://www.ciudadseva.com/texto/adios-rimbaud/
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